Alzheimer colectivo

La enfermedad que poco a poco ataca la memoria de las personas también está presente entre nosotros como sociedad o comunidad, solo que en el último caso no es precisamente un mal irreversible, aunque así lo parezca.

Cada vez que es demolida una casona, y en general todo bien patrimonio cultura, perdemos parte de nuestros recuerdos, experiencias y memoria, muchos de los cuales son producto de siglos de aprendizajes y duras lecciones que nos permitieron madurar como pueblos y culturas, pero que ahora “poco sirven” y dan paso a una supuesta modernidad.

¿Seguiremos perdiendo nuestra memoria hasta no reconocernos ni poder saber con seguridad quiénes somos? Es una pregunta válidad ante cientos de personas que se han resignado a ver cómo se destruyen huacas, complejos arqueólogicos, casonas, tradiciones, usos ancestrales … y mucha riqueza más.

Esta aventura de “Mi casona propia” quiere dejar la huella de aquellos que creemos firmemente que hay futuro y desarrollo en el patrimonio, en esas bellas y frescas casonas; y que debemos actuar como ciudadanos, vecinos y personas para rescatarlas, tanto para su disfrute y uso, como su protección para las generaciones futuras y presentes.

2 Comments

  1. La calle Tacna, llegando a la Iglesia San Sebastian, cierto? De esa casa ya no quedaba nada igual. Ni modo luchar y dar salidas sostenibles por las que aun se pueden restaurar y recuperar.
    Saludos muchachos, sigan asi!

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